El living tibio y los dormitorios helados: el problema del que nadie habla El living tibio y los dormitorios helados: el problema del que nadie habla

El living tibio y los dormitorios helados: el problema del que nadie habla

  • Mauricio Pinto Bass
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El living tibio y los dormitorios helados: el problema del que nadie habla

Hay una escena que cualquier persona del sur de Chile reconoce al instante.

Es julio, afuera hay cuatro grados. En el living está la estufa andando y ahí se está bien: la familia se junta, el perro se echa al lado, el gato se adueña del mejor lugar. Pero basta salir al pasillo para que el aire cambie, y a la hora de acostarse, entrar al dormitorio es como salir a la calle. Uno se mete a la cama con calcetines, los niños duermen con gorro. El baño, mejor ni hablar.

Convivimos tanto con eso que dejamos de verlo como un problema. Lo asumimos: "así es el invierno acá". Pero no tiene por qué serlo.

Primero, seamos justos con las otras tecnologías

En EBASS instalamos piso radiante eléctrico desde 2012, así que parto reconociendo que tengo un interés en esto. Por lo mismo, quiero empezar diciendo lo que es cierto de las otras tecnologías.

La estufa a pellet es un avance real frente a la leña: combustible de calidad controlada, mucho menos contaminante que un tronco húmedo, y muchos modelos con termostato que deja de quemar al alcanzar la temperatura. Un salto enorme respecto de la leña tradicional.

El aire acondicionado moderno es aún mejor en eficiencia. Funciona como bomba de calor: no fabrica calor, lo traslada desde el aire exterior. Por eso con un kilowatt-hora eléctrico entrega tres o cuatro de calor. En rendimiento del equipo, es lo más eficiente que hay hoy para una vivienda.

Ninguna de esas dos cosas se discute. Y no las voy a discutir.

La pregunta que casi nadie hace

Al comparar sistemas siempre medimos lo mismo: cuánto calor entrega el equipo por cada peso. Es legítimo. Pero hay otra pregunta que casi nunca aparece y que define cómo se vive el invierno:

¿Cuánto de tu casa queda efectivamente calefaccionado?

Porque una estufa a pellet y un split se instalan en un lugar. Uno. Y ese lugar, en el 90% de las casas que he visto en catorce años, es el living-comedor.

El calor de un equipo puntual se reparte por convección: calienta el aire de ese ambiente y algo llega al resto. Pero "algo llega" no es calefaccionar. Basta un pasillo o una puerta cerrada —y las de los dormitorios se cierran, siempre— para que la temperatura caiga varios grados. Mientras más lejos la pieza, más frío. No es opinión sobre marcas: es cómo se comporta el aire caliente en una casa real.

Y aquí viene la parte decisiva

Se podría objetar: "entonces instala una estufa en cada pieza". Piénselo un segundo. Cinco estufas a pellet: cinco ductos atravesando muros, cinco sacos que cargar, cinco encendidos. O cinco splits: cinco máquinas en las paredes y cinco unidades exteriores en la fachada.

Nadie lo hace. No porque no se le ocurra a la gente, sino porque es económicamente absurdo y estéticamente imposible.

Y esa es la cuestión. La tecnología puede ser excelente, pero su formato de instalación determina que, en la vida real, la casa quede con un ambiente tibio y el resto frío. No es falla del equipo: es el modelo. Son sistemas de calefacción zonal.

Lo que se pierde en los ambientes que quedan fuera

El ambiente al que ninguna estufa llega es, casi siempre, el dormitorio. Y resulta que ahí una persona pasa ocho horas seguidas, todos los días.

Un dormitorio frío en el sur no es solo incómodo. Es donde la humedad se condensa —esos vidrios chorreando cada mañana son agua que el aire frío ya no sostiene— y termina en hongos en los muros. Eso es un problema de salud respiratoria, y golpea más fuerte a quienes menos defensa tienen: niños chicos y adultos mayores. El baño es el otro olvidado: salir de la ducha a nueve grados es lo más desagradable del invierno, y para una persona mayor, un riesgo real.

Cuando hablamos de "calefaccionar la casa", en el sur muchas veces hablamos en realidad de calefaccionar el living. El resto de la vivienda simplemente aguanta.

Lo que sí hay que decir con honestidad

Calefaccionar una casa completa consume más que calefaccionar un ambiente. Es obvio, pero hay que decirlo de frente: un sistema integral no es un truco para gastar menos, es una decisión sobre qué se quiere calefaccionar.

El piso radiante eléctrico entrega calor desde el suelo en todos los ambientes donde se instala, sin equipos a la vista, sin combustible que cargar, sin humo y sin mantención. Se regula por ambiente con termostato. Y como el calor sube desde el piso —donde están las personas— en vez de acumularse en el techo, se logra confort a una temperatura de aire menor.

Pero no vendo magia. Vendo otra cosa:

No se trata de cuánto calienta un equipo, sino de cuánto de tu casa calienta. Una estufa calienta un ambiente. El piso radiante calienta un hogar.

Y una última reflexión, que es la que más me importa

Cuando se habla de pobreza energética, se suele medir si la familia puede pagar la calefacción. Es necesario, pero incompleto. Porque hay muchas casas donde sí hay una estufa encendida, y aun así los niños duermen con frío y los muros tienen hongos. Una vivienda con el living tibio y los dormitorios helados sigue teniendo déficit térmico, aunque en el papel figure como "casa con calefacción".

Eso importa sobre todo en vivienda social. Si diseñamos las casas donde miles de familias pasarán los próximos treinta inviernos, la pregunta no es solo con qué se calefaccionan, sino cuánta de esa casa estará realmente habitable en julio.

Ese es el debate que falta dar. Y no se resuelve eligiendo un equipo: se resuelve cambiando la pregunta.

EBASS SpA · Calefacción por Piso Radiante Eléctrico · Desde 2012
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