Las filas por pellet no son casualidad: el problema
estructural detrás de la escasez
Este invierno volvimos a ver algo que ocurre desde que el pellet se instaló como alternativa de calefacción en
Chile: filas de más de 100 personas para comprar un saco, precios que casi se duplican de un día para otro, y
comerciantes limitando la venta a un puñado de sacos por persona. Las autoridades dicen que "no hay
desabastecimiento" a nivel país. Y en rigor, tienen razón. Pero esa respuesta no le sirve de mucho a una
familia que hoy no encuentra pellet en su ciudad.
Lo que dicen los números nacionales
Según el Ministerio de Energía, Chile tiene una capacidad instalada de producción de pellet de 547.000
toneladas al año. Es una cifra que, mirada sola, parece suficiente. El problema no es cuánto se produce en
el año completo, sino cuándo se necesita: la demanda se concentra casi toda en julio y agosto, mientras la
producción se mantiene relativamente estable durante todo el año. Lo que un comercio vende normalmente
en cuatro días, en esas semanas se agota en cuatro horas.
El problema real: la dependencia regional
Acá está el dato que casi nadie menciona, y que es clave para entender por qué la escasez pega más fuerte
en unas ciudades que en otras: regiones como Los Ríos y Los Lagos tienen producción local de pellet
casi nula, y dependen en gran parte de lo que llega desde Biobío, Araucanía y Maule. Cuando cualquier
eslabón de esa cadena logística se aprieta —por demanda, por transporte, por lo que sea—, esas regiones son
las primeras en quedarse sin stock, aunque a nivel país "no falte" pellet.
A eso se suma un factor de este año en particular: el cierre de un importante productor y una menor actividad
de aserraderos redujo la disponibilidad de materia prima (aserrín y viruta), apretando aún más la oferta real
en el momento de mayor demanda.
Un problema estructural, no una excepción
Esto no es un tropiezo puntual de esta temporada. Mientras la calefacción de una vivienda dependa de un
combustible con producción estacional, transporte de por medio y una demanda que se concentra en pocas
semanas al año, las filas y la escasez van a seguir siendo parte del paisaje invernal del sur de Chile —como lo
han sido desde el principio.
La alternativa que no depende de ninguna fila
El piso radiante eléctrico no tiene ninguno de estos problemas, porque no depende de un combustible que
haya que comprar, almacenar o transportar. Es 100% eléctrico: se conecta a la red, y la red no hace fila ni se
acaba en agosto. No hay temporada de compra, no hay que preocuparse de tener stock guardado para el
invierno, y no hay riesgo de quedarse sin calefacción justo cuando más se necesita, por un problema logístico
que no tiene nada que ver con la propia vivienda.
En resumen
La escasez de pellet no es un problema de "falta de producto" a nivel país, es un problema estructural de
estacionalidad y dependencia regional que existe desde que el pellet llegó como alternativa de calefacción. El
piso radiante eléctrico simplemente no tiene ese problema.
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