Programas de recambio de calefactores: un gran paso, pero ¿por qué no ir más allá? Programas de recambio de calefactores: un gran paso, pero ¿por qué no ir más allá?

Programas de recambio de calefactores: un gran paso, pero ¿por qué no ir más allá?

  • Mauricio Pinto Bass
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En las zonas del centro y sur de Chile afectadas por la contaminación del aire, el Programa de Recambio de Calefactores del Ministerio del Medio Ambiente se ha convertido en una de las principales herramientas para mejorar la calidad de vida de las familias. La iniciativa permite entregar una antigua estufa a leña y recibir a cambio, con un copago, un equipo más limpio: una estufa a pellet o un aire acondicionado.

Los números hablan de su importancia. Solo en Chillán y Chillán Viejo se han concretado más de once mil recambios, y el programa proyecta ampliar su meta a decenas de miles en los próximos años. Hoy hay procesos abiertos en comunas como Valdivia, Osorno, Chillán y Chillán Viejo, con trámites que también pueden realizarse en las seremías de las regiones de Los Ríos, Los Lagos y Ñuble.

Es, sin duda, un avance que hay que valorar. Cada estufa a leña que sale de circulación significa menos humo, menos material particulado y un aire más respirable para todos.

El paso que aún queda por dar

Pero cuando miramos con detención las opciones que ofrece el programa, aparece una pregunta legítima: ¿estamos resolviendo el problema de fondo, o solo cambiando su forma?

El aire acondicionado es una alternativa válida, aunque no siempre entrega el confort de un calor parejo en toda la vivienda. Y la estufa a pellet, si bien contamina mucho menos que la leña, mantiene un problema que las familias conocen bien: la dependencia de un combustible que hay que comprar, cargar y almacenar, mes a mes, durante todo el invierno.

Ese punto no es menor. En los últimos meses hemos visto cómo el pellet ha escaseado en varios locales y cómo su precio ha subido con fuerza en el sur del país. Una familia que hoy recibe una estufa a pellet a través del programa queda, de todos modos, atada a la disponibilidad y al precio de ese combustible. Y quienes cargan esos sacos —muchas veces adultos mayores— siguen enfrentando el esfuerzo físico que eso implica.

Una opción que merece estar en la conversación

El piso radiante eléctrico resuelve justamente eso: entrega calor limpio y parejo, sin combustión, sin humo y sin depender de comprar combustible. Se controla con un simple termostato y no exige cargar ni almacenar nada. Es, en muchos sentidos, la evolución natural hacia la que apuntan estos programas: calefacción verdaderamente limpia y autónoma.

Hoy el piso radiante eléctrico no forma parte de las alternativas subsidiadas por el Programa de Recambio. Y esa es precisamente la reflexión que queremos poner sobre la mesa: si el objetivo es descontaminar y mejorar la calidad de vida de las familias, vale la pena que las políticas públicas consideren, hacia adelante, soluciones que eliminen del todo la dependencia del combustible, y no solo la reduzcan.

No se trata de restarle mérito a lo avanzado, sino de imaginar el siguiente paso. Las familias, los municipios y las autoridades que diseñan estos programas tienen la oportunidad de mirar más lejos.

Conversemos sobre el futuro de la calefacción limpia

En EBASS llevamos desde 2012 instalando calefacción por piso radiante eléctrico en el sur de Chile, convencidos de que una buena calefacción debe cuidar el aire, el bolsillo y la salud de quienes habitan la vivienda.

Si estás evaluando cómo calefaccionar tu hogar, o si desarrollas proyectos y programas donde este tipo de soluciones podría marcar una diferencia, conversemos.

Escríbenos a contacto@ebassradiante.cl o al WhatsApp +56 9 3203 2204. Evaluamos proyectos en todo Chile.

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